
EL DESTINO DE ASTRID
CAPÍTULO 9: ANTES DE IRTE
SAINT ANDRÉ ,QUÉBEC, CANADÁ
INT. / OFICINA BANCARIA / DÍA
Astrid está como cada mañana en su trabajo en compañía de Judit. Es temprano aún y no hay clientes en la oficina bancaria del pueblo. La jefa, Jessica, tampoco ha llegado aún. Ambas amigas conversan sentadas a sus respectivas mesas.


Judit: ¿Cortaste con Frederick por teléfono? ¿Pero tú te volviste loca Astrid o que diablos te pasa? ¿Por qué no le dijiste la verdad? (Alucinada)
Astrid: ¡Porque no puedo! ¿Cómo demonios quieres que le cuente a Frederick que su madre es la juez que...?
Judit: Vas a perder a ese chico y todo por ser una necia. Dile la verdad, todo lo que sabes de esa maldita mujer y que sea lo que tenga que ser.
Astrid: ¡Te he dicho que no pienso hacerlo Judit, no insistas!
Judit: En serio, no hay quién pueda contigo... ¿Se lo has contado a tu abuela y a tu hermano ya?
Astrid: No, les he dicho sólamente que Frederick y yo lo habíamos dejado por lo de la relación a distancia y demás pero no les dije los verdaderos motivos. Si mi abuela se entera, no me quiero ni imaginar su reacción.
Judit: Es que no me lo puedo creer. ¿Sabes lo que eres Astrid? Una idiota. Eso eres
Astrid: No me llames así, no te permito que me insultes.
Judit: ¡Cállate! No tienes ni idea de lo que tienes, y no lo valoras, estúpida. Mírate, eres guapa, lista, con un buen trabajo, con un novio que parece sacado de la pantalla del cine. Y vas a tirar tu relación con él por la borda por esa tontería. Dile la verdad.
Astrid: Qué sabrás tú de relaciones... Si nunca tuviste novio.
Las palabras de Astrid se le clavan en el corazón a Judit como un puñal. La gordita, entre lágrimas, recoge sus cosas y se marcha.
Astrid: ¿A dónde vas ahora? Perdona, no quise decir eso, es que... me haces enfadar... lo siento.
Judit: ¿Qué lo sientes, que lo sientes, dices? ¡Claro que nunca tuve novio porque soy una foca obesa a la que ningún hombre jamás miraría más que con lástima!!!
Astrid: Yo no dije eso...
Judit: Pero lo piensas... ¿Sabes que? Que nuestra amistad se ha terminado.
Astrid: Pero Judit... (Levantándose de su silla)
Judit: No te me acerques porque soy capaz de sacudirte una bofetada te lo juro. Jamás esperé me fueras a decir algo así. Mala amiga... Dile a la Jessica que estoy mala y que no sé cuando voy a volver a la oficina.
Astrid: No te vayas así, por favor, perdóname, no quise decir eso, por favor... Judit... (Con lágrimas en los ojos, la toma del brazo)
Judit: ¡Suéltameee!!! (Llorando desconsolada)
La muchacha se marcha a toda prisa entre lágrimas. En ese momento suena el móvil de Astrid sobre su mesa. Nuestra protagonista se dispone a tomar la llamada.
Astrid: ¿Sí? (Se limpia las lágrimas con la otra mano)
Al otro lado del teléfono está Kevin, desde su casa en Toronto.

Kevin: ¿Astrid? Astrid soy yo, Kevin.
Astrid: Hola Kevin... ¿Ocurre algo, amigo? No esperaba tu llamada y menos a esta hora tan temprano.
Kevin: Es Frederick, Astrid. Tienes que impedirlo.
Astrid: ¿Impedir qué? ¿De qué hablas?
Kevin: Frederick me dijo que le dejaste, mira no me voy a meter en los motivos que tengas para terminar con él, pero Frederick es mi mejor amigo y no me gusta verle sufrir.
Astrid: Mira Kevin...
Kevin: Frederick se marcha esta misma tarde a Londres.
Astrid: ¿Quéee? (Sorprendida)
Kevin: Lo que oyes, está tan dolido contigo que ha pedido el traslado a la sede de Air Canadá allá. Como bien sabrás su madre vive en Londres ahora.
Astrid: Dios mío... no puede ser... ¿A Londres? ¿ Y por qué no me ha dicho nada?
Kevin: ¿Pero cómo carajo te va a contar nada si le dejaste tirado? Astrid, no quiero discutir contigo pero tienes que hacer algo, habla con él.
Astrid: Frederick no quiere hablar conmigo, Kevin.
Kevin: ¡Pues haz que lo haga!!! Yo intenté convencerle de que no se marchara, que primero fuera a tu pueblo a verte y hablar contigo en persona sobre todo esto pero no me hizo ni puñetero caso. Es un necio.
Astrid: ¿Y qué quieres que haga?
Kevin: ¿Qué es lo que pasó entre vosotros? Dime la verdad. ¿Te enamoraste de otro chico allí en tu pueblo o qué?
Astrid: No, nada de eso...
Kevin: ¿Entonces?
Astrid: Frederick.... Frederick es hijo de la juez que metió a mi padre en prisión hace veinte años de forma injusta.
Kevin: ¿Quéee? (Alucinado) ¿Es broma verdad?
Astrid: Ojalá lo fuera...
Kevin: Haz el favor de llamarle por teléfono y contarle toda la verdad...
Astrid: Anoche intenté llamarle pero me tiene bloqueada.
Kevin: ¡Pues haz otra cosa pero no permitas que se marche así sin más!! Vas a perder al amor de tu vida y él al suyo por una estupidez.
Astrid: No sé que puedo hacer... él no quiere hablar conmigo ya. Me odia y no quiere saber nada de mí.
Kevin: Su vuelo sale esta tarde a las siete de Toronto, tú decides. Yo no pienso decirle lo que me dijiste, eres tú la que debe contarle.
Astrid: Está bien, me iré en cuanto pueda... Te prometo que hablaré con él.
Ambos terminan la llamada telefónica.
INT. / GRANJA LAMBERT, CORRALES / DÍA
Mathieu y su abuela Eva están dándole leche a los terneros en unos cubos de plástico. Los dos conversan mientras tanto.


Eva: Mira hijo, yo sé que no te hace gracia la idea de que Alain haya alquilado la propiedad pero créeme que es mejor así.
Mathieu: Si tú lo dices... (Molesto)
Eva: Al menos seguirá siendo nuestra, luego ya con el tiempo ya se verá que hacemos.
Mathieu: Pero ese tipo va a comprar todo el ganado y la maquinaria. Vale que las tierras, la casa y los edificios no pero...
Eva: Necesitamos el dinero, mi niño, y no podíamos pagar otro empleado. Yo ya estoy mayor y me canso mucho con el trabajo diario y en cuanto empieces la universidad no podrás estar aquí ayudando como hasta ahora.
Mathieu: ¿Cuando nos mudaremos a la nueva casa en el pueblo, abuela?
Eva: Chantal está preparando los papeles, alquilaremos algo pequeño y así será más fácil el atender a tu abuelo.
Mathieu: Espero se recupere algún día y vuelva a ser el mismo de antes, la verdad que no me gusta verle así, en cama, sin poder hablar, sin apenas poder moverse... Ese no es él.
Eva: Lo sé, Mathieu. Al menos el desgraciado de Philippe está en prisión y ya no va a salir de allí. En cuanto se demuestre que fue él quien atacó a tu abuelo. Además intentó abusar de tu hermana. Tiene muchas papeletas para pasar una larga temporada a la sombra ese infeliz.
Mathieu: Y tú que lo querías para novio de Astrid... Qué ciega estabas.
Eva: Eso mismo digo yo ahora... cómo diablos no me pude dar cuenta de la clase de gentuza que es ese malnacido.
Mathieu: Bueno pues yo seguiré terminando con esto. Tú puedes ir a darles de comer a las gallinas y recoger los huevos.
Eva: Está bien, voy... (Se marcha)
SAINT ANDRÉ
INT. / OFICINA BANCARIA / DÍA
Mientras tanto, en el banco, en ese instante llega Jessica y se encuentra con que Judit no está y con que Astrid estaba hablando por teléfono.


Jessica: ¿Se puede saber con quién hablabas? ¿Donde está la gorda?
Astrid: Debo irme a Toronto, tengo que tratar un asunto personal urgente...
Jessica: ¿A Toronto? Oye guapa, te recuerdo que soy tu jefa y que hoy es día laborable. Y no me has respondido. ¿Que dónde está la gorda?
Astrid: ¡Se fue a su casa porque no se sentía bien! Y ahora déjame en paz porque tengo que viajar...
Jessica: ¡Escúchame bien estúpida! Si te vas por esa puerta, aquí mañana no vuelvas. ¿Me has entendido o te lo tengo que explicar en chino?
Astrid: ¿Estás amenazando con echarme?
Jessica: Así es. Tú verás lo que haces. ¿Tan importante es eso que tienes que hacer en Toronto? Hoy no es tu día libre, así que o te quedas en tu puesto de trabajo o te juro que te pongo de patitas en la calle. ¿Me has oídooo? (Totalmente histérica)
Astrid: A mí no me alzas tú la voz más ni me hablas otra vez así, desgraciada...
En ese momento nuestra protagonista se acerca a Jessica muy enojada.
Jessica: Esto ya se pasa de castaño oscuro, Astrid. Estoy harta de ti, primero de tu ineficiencia en el trabajo y ahora me sales altanera e igualada. ¿Pero tú con quien demonios te crees que estás hablando, niña? ¿Con quién?
Astrid: Me estás colmando la paciencia, te lo juro... Déjame pasar que tengo que marcharme. Con permiso. (Se dispone a irse)
La filipina la toma del brazo con fuerza tratando de impedir que Astrid se marche.
Jessica: ¡Tú de aquí no te vas hoy porque no me da la gana a mí! ¿Te queda claro? ¿Qué vas a ver a tu exnoviecito el Frederick?
Astrid: ¡A ti que te importa donde voy o dejo de ir! (Se suelta de ella con rabia) Envidiosa, amargada, que razón tiene Judit respecto a ti. Eres insoportable, además de una mala persona. Y como jefa... como jefa mejor no hablar, Jessica, porque tremenda tirana negrera que nos saliste, sólo te falta el látigo, guapa.
Jessica: ¿Pero como te atreves a hablarme así, descarada?
Astrid: ¡TE HABLO COMO ME DA LA GANA!! Que ya me tienes harta, estoy cansada de como nos tratas. No me echas del banco, la que se va soy yo, desgraciada. ¡Renuncio!!!! (Dice furiosa)
Jessica: Zorra asquerosa y despreciable... ¡Qué se podía esperar de la hija de un vulgar asesino!!!
Astrid: ¡CÁLLATEEE!!!
En ese momento Astrid pierde los nervios y la paciencia y le propina una brutal y sonora bofetada a Jessica que la cruza la cara. La filipina se vuelve el rostro al igual que el cabello baila por el aire. Escuchamos música incidental.
Astrid se marcha a toda prisa y sube a su coche. La joven se dispone a viajar hasta Toronto para hablar personalmente con Frederick.
INT. / BAR DEL PUEBLO / DÍA
No muy lejos del banco, en el bar del pueblo, Chantal y Alain están sentados a una de las mesas conversando mientras toman un par de cafés y unas tostadas.


Chantal: Mira, yo sé que mi amiga Astrid fue un poco grosera contigo aquel día, Alain, pero... no es mala chica.
Alain: La verdad fue muy maleducada. Menos mal que al final pudimos llegar a un acuerdo.
Chantal: Ella no estaba muy conforme con vender la propiedad por eso se mostraba tan a la defensiva contigo, no lo tomes como algo personal. Si hubiera sido otro le habría hecho igual. Además por lo que sé no anda muy bien con su novio y...
Alain: Con ese carácter dudo que tenga novio. Yo creía que era lesbiana como tú.
Chantal: Jajaja. Deja de decir tonterías. ¿Por qué pensabas que era lesbiana? (Sonríe)
Alain: No sé, tengo el cliché ese de que sois todas muy masculinas y con fuerte carácter... pero sobre todo que odiáis a los hombres.
Chantal: Ay Alain, que bobo eres... Eso son puros tópicos. No todas son así, ok yo soy un poco marimacho pero visto fina y me pongo tacones no te creas jajaja.
Alain: Jajaja. no lo decía por tí. Tú eres mi mejor amiga desde hace años.
Chantal: ¿Te puedo preguntar una cosa, Alain?
Alain: Tu dirás...
Chantal: ¿A ti como que te gusta Astrid, verdad? Lo digo porque no has dejado de hablarme de ella estos días y... bueno... una no es tonta.
Alain: ¿Gustarme esa imbécil? Anda por ahi... (Se burla) Qué me va a gustar Astrid, si habría que ponerle un bozal para salir con ella.
Chantal: Jajaja. Te pasas, Alain. Que bruto eres, un bozal, dice, jajajaja.
Alain: Jajaja. Es la verdad, no hay quien la aguante.
Chantal: Pero aún así te gusta. Admítelo. Es guapa, inteligente, sabe hablar...
Alain: Ok, está bien, me gusta sí, para que te lo voy a negar si no puedo mentirte a ti.
Chantal: Ay amigo... siempre te vas a fijar en las que no te van a corresponder. Con lo guapo que eres, ya quiero ennoviarte y que te cases y ser la madrina de la boda y del bautizo de los muchachos y...
Alain: Qué rápido lo piensas todo, eh... (Se burla) Me das miedo...
Chantal: Si no fuera lesbiana, yo misma me casaba contigo, jajaja.
Alain: Jajaja. Gracias por el halago. (Sonríe)
Chantal: Todavia estoy a tiempo de cambiar de acera, una nunca sabe...
Alain: Jajaja. (Ríe a carcajadas)
Chantal: Jajajaja. Lo sé, estoy loca... jajaja.
Ambos son amigos desde hace tiempo y se llevan como hermanos. Chantal es lesbiana, sí, pero adora a Alain y sólo quiere verle feliz.
INT. / CASA DE JUDIT, CUARTO DE BAÑO / DÍA
Judit está en su casa mirándose al espejo del cuarto de baño. La muchacha llora desconsolada hablando consigo misma.

Judit: Ya no puedo más... no puedo más con esta vida vacía y sin sentido... Astrid tiene razón, qué voy a saber yo de novios y relaciones si nunca tuve a nadie... Nunca ningún chico se interesó en mí y nunca lo harán. Nadie me quiere y todo por.... ¡¡¡Por ser una maldita gorda asquerosa!!!
En ese momento la chica golpea el espejo con el puño cerrado, rompiéndolo en pedazos. Judit se ha hecho sangre en la mano pero no le importa. La muchacha continúa llorando hasta que abre un pequeño armario blanco del baño y saca un bote de pastillas para dormir.
Judit: Pero se acabó... no voy a ser una vieja solterona y amargada... Eso nunca. Antes prefiero morirme.
La chica abre el bote de somníferos y echa varios con la otra mano.
Judit: Hasta siempre...
En ese instante Judit toma un vaso de agua y continúa ingiriendo más pastillas. La joven ingiere todo el bote y sigue bebiendo más agua. Judit quiere quitarse la vida porque no es feliz y sólamente quiere dejar de sufrir. Escuchamos música incidental.
TORONTO, ONTARIO, CANADÁ
INT. / AEROPUERTO DE TORONTO, ZONA DE SALIDAS / DÍA

Astrid acaba de llegar al aeropuerto de Toronto tras varias horas de viaje en coche desde su pueblo en Québec. La joven trata de buscar a Frederick en la zona de facturación de equipajes pero por más que mira y mira entre la multitud de gente, no lo encuentra. Astrid comienza a impacientarse y a desesperarse. De repente, a lo lejos, divisa a Frederick a punto de cruzar los controles de seguridad. Astrid corre a toda prisa por la terminal del aeropuerto chocando con varias personas y gritando el nombre de su novio.


Astrid: ¡Frederick, Frederiiiick!!! Espera no te vayas... ¡Esperaaaa!!!!
Frederick: ¿Astrid? (Mirándola, alucinado)
Astrid: No te vayas... (Llegando junto a él)
Frederick: ¿Se puede saber que haces tú aquí? ¿Quién te dijo que...? ¿Fue Kevin verdad? Yo lo mato...
Astrid: Tenemos que hablar....
Frederick: Tú y yo no tenemos nada de que hablar ya, Astrid. Fuiste muy clara por teléfono ese día.
Astrid: Vamos a ver.... cómo te digo esto... Debo decirte algo muy importante y tiene que ser antes de irte.
Frederick: ¿Decirme el qué? ¿Se puede saber de que se trata todo esto? ¿Qué quieres que pierda el avión o qué?
Astrid: Te mentí.
Frederick: ¿Cómo así? ¿En qué me mentiste?
Astrid: No te dejé por la distancia o porque ya no te quiera... te mentí.
Frederick: ¿Entonces? No te entiendo, eh... ¿A qué estás jugando?
Astrid: Tuve que decirte eso para no contarte la verdad, lo que descubrí sobre... sobre tu madre. Sobre Victoria Davis.
Frederick: ¿Qué tiene que ver mi madre en esto ahora, Astrid?
Astrid: Victoria, tu mamá... tu madre fue... fue la juez que...
Frederick: No... (Sin poder reaccionar)
Astrid: Victoria fue la juez que metió a mi padre en la cárcel en 1999.
Frederick: Dios mío... (Alucinando y sin saber qué decir)
Astrid: Lo supe hace poco y no me atrevía a contarte la verdad... por favor, mi amor, perdóname.
Frederick: No es posible... ¿Estás segura? Tuvo que ser un error. Mi madre no sería capaz de cometer una injusticia de tal magnitud.
Astrid: Fue ella, mi padre me lo contó. Hablé con él anoche por teléfono. Está en un nuevo proceso judicial y según su abogado podría salir libre muy pronto.
Frederick: ¿Entonces Samuel realmente era inocente?
Astrid: Sí, ya te dije. Él no mató a mi mamá.
Frederick: ¿Y mi madre le metió preso así sin más? ¿Cómo pudo ser eso? ¿Y las pruebas?
Astrid: Al parecer todo fue un montaje... Victoria le inculpó del asesinato de mi madre porque... bueno... Es que no sé como te lo vas a tomar.
Frederick: ¡Habla por lo que más quieras!!
Astrid: Victoria quería tener una aventura con mi papá y como él no accedió a sus deseos pues... ella... ella se vengó y...
Frederick: No puedo creer lo que me estás contando... No es posible.
Astrid: Te lo juro, mi amor...
Frederick: ¡No me digas mi amor, por favor!!!
Astrid: Te estoy diciendo la verdad... Mi papá no es un asesino, y no miente. Tu madre hizo todo eso por despecho porque él no quería nada con ella.
Frederick: En 1999 aún estaba casada con mi padre. ¿Quiere decir que intentó serle infiel?
Astrid: Eso parece y tal vez... tal vez lo hizo con algún otro hombre.
Frederick: Esto no puede ser cierto... Mi madre metió a tu padre en prisión por despecho, sólo por hacer daño... ¿Pero qué clase de mujer es entonces?
Astrid: Siento no haberte dicho todo esto antes pero... yo no quería que tuvieras problemas con ella, es tu familia, es la mujer que te dio la vida.
Frederick: Debo ir a Londres, ahora más que nunca.
Astrid: ¿Quéee? ¿Te vas entonces?
Frederick: Ya facturé mi equipaje y no puedo anular el billete, debo irme. Necesito hablar con ella sobre esto en persona.
Astrid: Lo va a negar todo, te pondrá en mi contra y en contra de mi padre.
Frederick: Debo hablar con ella, y no por teléfono. Tiene que darme una explicación.
Astrid: ¿Estás seguro de lo que estás haciendo, Frederick?
Frederick: Me voy... Escúchame, en cuanto pueda te llamaré. Mi vuelo llega a Londres a primera hora de la mañana.
Astrid: No me quiero ni imaginar la reacción de Victoria cuando sepa quién soy en realidad.
Frederick: Créeme que yo tampoco...
Astrid: Cuídate mucho, mi amor... y... por favor, perdóname, no quise hacerte daño.
Frederick: Lo sé... no te preocupes. Te quiero.
Ambos se abrazan y terminan besándose apasionadamente.
Astrid: Te amo Frederick, te amo, nunca lo olvides.
Frederick: Y yo a ti... Te amo, te amo, te amo...
La pareja se besa sin descanso pero Frederick debe ya cruzar los controles para acceder a las áreas de embarque de vuelos y allí Astrid ya no puede pasar.
Astrid: Te quiero. (Sonríe entre lágrimas)
Frederick: Yo más... (Sonríe también entre lágrimas)
Poco después el muchacho se marcha. Astrid se queda mirando como su novio se aleja entre la gente.
MONTREAL, QUÉBEC, CANADÁ
INT. / HOSPITAL CENTRAL, URGENCIAS / NOCHE
Mathieu y Valerie acaban de llegar al hospital en el coche del chico, en el cuál llevan a Judit. Unos enfermeros suben a Judit en una camilla. La joven permanece inconsciente, muy grave. Michael sale a recibirlos.




Michael: ¿Qué ocurrió Mathieu, qué le pasó a Judit?
Mathieu: Intentó suicidarse, Michael. Se tomó un bote entero de pastillas para dormir.
Michael: ¿Quéee? ¿Cómo que se intentó quitar la vida?
Valerie: Fui a su casa porque había quedado en prestarme unos libros de cuando ella estudiaba inglés y cuando llamé a la casa nadie me contesto.
Mathieu: Valerie miró por una ventana y la vió en el suelo. Entonces me llamó y...
Valerie: La trajimos lo más pronto que pudimos...
Mathieu: Espero no sea demasiado tarde, Michael. Tienes que salvarla.
Michael: Dios mío... ¡Rápido! !La joven necesita un lavado de estómago urgente, ya, yaaaa!!!
Enseguida pasan a Judit a urgencias para intentar salvar su vida. Mientras tanto, Mathieu y Valerie se quedan en la sala de espera impacientes por tener noticias sobre la joven.
SAINT ANDRÉ, QUÉBEC, CANADÁ
INT. / GRANJA LAMBERT, COCINA / NOCHE
Astrid, de regreso en su casa, está charlando con su abuela en la cocina. Eva termina de tomarse una taza de chocolate caliente junto a la ventana.


Eva: No puedo creer lo que me has contado, hija. Frederick... hijo de esa mujer.
Astrid: Tú nunca creíste en la inocencia de mi papá pero ya pronto se va a demostrar que él no mató a mi mamá, abuela.
Eva: Eso aún no está probado. Que esa juez, la tal Victoria Davis o como quiera que se llame, lo metiera preso, no indica nada de lo que dices.
Astrid: Mi papá es inocente, lo creas tú o no. Victoria le condenó por despecho.
Eva: ¿Y qué dijo Frederick cuando le dijiste todo esto, eh?
Astrid: Al principio le costó asimilarlo pero va a hablar con su madre en cuanto llegue a Londres.
Eva: Yo dudo mucho que esa mujer hiciera eso que dices, ella sólo hacía su trabajo.
Astrid: ¡Y dale con lo mismo!!!
En ese momento llega a la casa Mathieu.

Mathieu: Hola... vengo del hospital.
Eva: ¿Qué pasó? ¿Tu abuelo está bien? ¿Cuando le mandan para casa?
Mathieu: Mañana hay que ir a buscarlo pero eso no es de lo que les quería hablar... Astrid, llevo llamándote por teléfono toda la tarde y la noche... ¿Dónde estabas?
Astrid: Tuve que ir a Toronto para hablar con Frederick, luego te cuento... Me quedé sin batería en el móvil y...
Mathieu: Judit está ingresada en Montreal, intentó quitarse la vida.
Astrid y Eva: ¿Quéeeee? (Horrorizadas)
Mathieu: Se tomó un bote entero de pastillas... pero está fuera de peligro. Michael está con ella. Afortunadamente pudieron salvarla a tiempo.
Eva: Dios mío.... ¿Qué le pasó a esa muchacha por la cabeza para hacer algo así?
Astrid: Está hundida porque cree se va a morir sola, no tiene suerte con los chicos y... (Rompe a llorar) Todo fue por mi culpa, discutí con ella muy fuerte esta mañana y...
Mathieu: No digas eso, no es culpa de nadie. Lo hizo porque quiso.
Eva: Judit necesita ayuda profesional... deberíamos buscarle un psicólogo... ¿Y si le da por hacerlo de nuevo?
Astrid: Lo que Judit necesita no es un psicólogo, abuela, lo que necesita... es amor.
MONTREAL, QUÉBEC, CANADÁ
INT. / HOSPITAL CENTRAL, HABITACIÓN / NOCHE
Ya de madrugada, Judit se encuentra en cama mientras conversa con Michael. La muchacha está algo pálida y débil pero al menos ha sobrevivido a su intento de suicidio.


Michael: Fuiste una inconsciente al hacer eso. ¿Por qué lo hiciste?
Judit: No quería vivir... quería dejar de sufrir...
Michael: ¿Qué es lo que te pasa? Sabes que puedes contarme... Somos amigos.
Judit: Me siento sola... y sé que me voy a morir sola porque no hay nadie para mi. (Triste)
Michael: Eso no es verdad, no digas tonterías...
Judit: Todos los chicos me ignoran, solo ven una gorda sin gracia.
Michael: Mentira... todos no.
Judit: Todos, sí... incluso tú me ponías excusas para no salir conmigo porque no te gusto, admítelo.
Michael: ¿Y cómo sabes tú eso, ah? (Se burla)
Judit: Porque sí... Mírate... Eres alto, guapo, fuerte... un galanazo, vamos, que estás súper bueno... (Dice muy cómica mientras sonríe entre lágrimas). Jamás te ibas a fijar en una gorda como yo.
Michael: Tú sola te lo dices todo... (Sonríe tierno)
Judit: Es la verdad... Seguro te gustan las modelitos 90, 60, 90 y...
Michael: A lo mejor también me gustan las gorditas... ¿Tú que sabes? (Se burla de nuevo)
Judit: Si claro, eso lo dices para hacerme sentir mejor... Anda, mejor vete...
Michael: ¿En serio crees que te lo digo para hacerte sentir mejor?
Judit: Pues si, porque todos los hombres son igual de superficiales.
Michael: ¿Eso crees? Vale...
Judit: Sí.
Michael: Cierra los ojos, te traje una cosa.
Judit: ¿El qué?
Michael: Tu cierra los ojos y cállate... (Sonríe burlón)
Judit: Mmm... vale está bien. (Cerrando los ojos)
En ese preciso instante el joven médico le da un beso en los labios a Judit, un dulce, tierno pero a la vez apasionado beso que la deja si palabras. Judit abre los ojos y...
Judit: ¡Michael! (Avergonzada)
Michael: Jajaja. (Sonríe)
Judit: ¿A que vino eso ah?
Michael: A que me gustas, pero no te habías dado cuenta. El día que me invitaste a salir yo te dije que no dos veces porque era verdad que no podía pero no me dejaste terminar. Quería salir contigo pero otro día que tuviera mi agenda libre.
Judit: Pero... yo creía que me lo decías porque yo no te gustaba.
Michael: Eso te pasa por ser tan impulsiva y no esperar.
Judit: Yo te mato, te lo juro, jajaja.
Michael: Jajaja. ¿Te puedo dar otro beso?
Judit: Los que quieras, papi... (Sonríe muy cómica)
Michael: Jajaja.
Ambos se besan nuevamente. Al fin Judit es feliz con un chico que si la valora tal como es.
AL DÍA SIGUIENTE
LONDRES, REINO UNIDO

INT. / CASA DAVIS, SALÓN / DÍA

Frederick ya está en casa de su madre en Londres. Victoria y él discuten sobre lo que el chico le acaba de decir.


Victoria: ¿Qué demonios estás diciendo? ¿Cómo que Astrid es hija de Samuel Durand? No puede ser cierto.
Frederick: Tanto ella como su padre afirman que metiste preso a Samuel por despecho hace dos décadas, porque querías liarte con él y él te rechazo. Dime la verdad.
Victoria: Yo jamás haría tal cosa, esa chica está loca y su padre... peor que ella. Ese tipo es un asesino que mató a su mujer y que no sabe como hacer para salir de la cárcel y ahora se viene a inventar cuentos chinos.
Frederick: Pues eso no es lo que ellos dicen.
Victoria: Vamos a ver... hijo. ¿A quién crees tú entonces, a tu madre o a esos que apenas ni les conoces? Dime. ¿A quién?
Frederick: Me resisto a pensar que fueras capaz de... de semejante injusticia.
Victoria: Y mucho menos de intentar tener algo con otro hombre que no fuera tu padre en aquella época. Escúchame bien Frederick. Esa chica, Astrid, lo que quiere es hacernos daño. Seguro se hizo novia tuya para vengarse por que yo metí a su padre preso por un crimen que Sí cometió.
Frederick: Astrid jamás haría algo así. Ella misma se sorprendió cuando descubrió que tú eras mi madre.
Victoria: Ella puede decir misa, Frederick, puede decir lo que quiera, como si quiere decir que la Tierra es plana. ¿Pero es que aún la vas a creer? ¿Vas a confiar en la palabra de esa desconocida antes que en la de tu propia madre?
Frederick: Mamá, por favor...
Victoria: Eso es increíble. ¡Yo te tuve nueve meses dentro de mi!! Te crié durante años, eres lo mejor que tengo en mi vida y vienes ahora a dudar de mi por algo que te dijo esa mujer. ¿En serio?
Frederick: No quiero dudar de ti pero entiéndeme...
Victoria: Muy bien, tú decides a cuál de las dos crees, si a ella, que la encontraste en un chat de internet. O a mí que soy tu madre.
El muchacho se queda pensativo ya que su madre le está haciendo dudar y es que Victoria es muy buena actriz y sabe perfectamente como hacer para cambiar las cosas a su favor y salir bien parada. ¿Lo conseguirá?
CONTINUARÁ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario