
EL DESTINO DE ASTRID
CAPÍTULO 1: AMOR POR INTERNET
SAINT ANDRÉ, QUÉBEC, CANADÁ


Han pasado unos veinte años desde lo ocurrido en el capítulo 0. Ahora nuestra historia comienza en la provincia canadiense de Québec, concretamente en el bello pueblo de Saint André...
INT. / OFICINA BANCARIA / DÍA
Han pasado unos veinte años desde lo ocurrido en el capítulo 0. Ahora nuestra historia comienza en la provincia canadiense de Québec, concretamente en el bello pueblo de Saint André...
INT. / OFICINA BANCARIA / DÍA
Astrid está tecleando datos en su ordenador, la joven
trabaja en la oficina bancaria del bonito pueblo quebequés. En ese momento su amiga
y compañera de trabajo Judit se acerca a ella.


Judit: Vamos, Astrid, como no te des prisa verás la bruja de
la jefa… Cualquiera aguanta a esa filipina polioperada...
Astrid: Anda que la zurzan, no te preocupes amiga que
enseguida acabo. Es que estuve charlando por internet con Frederick y… se me
hizo la hora.
Judit: ¿Con quién con el chico ese de Toronto? Ay Astrid…
como se entere Jessica que andas chateando en horas de trabajo te va a fusilar.
Como si no la conocieras.
Astrid: Ay ya no seas pesada, ya lo sé, tengo cuidado. Nunca
me ha pillado hablando con él.
Judit: Chica, no sé, pero deberías dejar esa amistad o lo
que sea que tienes con el tipo ese. Si ni siquiera le has visto en foto, seguro
es más feo que el trasero de un mono…
Astrid: Jajaja. Pero que bruta eres, que tonterías dices, en
serio. Estás loca.
Judit: Sí, loca… y si es un… ¿Un psicópata o un violador?
Astrid: Deja de ver películas de terror, Judit, no digas
bobadas. Qué va a ser un violador.
Judit: Tu misma… pero yo no me fiaría del Frederick ese. Me
voy que ya es la hora y no pienso regalarle un minuto más a este banco por hoy.
Chaooo!!! (Se va muy cómica)
Astrid: Esta Judit no cambiará en la vida…
INT. / CASA LAMBERT, COCINA / DÍA
A unos veinte kilómetros del pueblo, en la cocina de la
bonita granja de los Lambert, Eva y Jacques, los abuelos de Astrid,
conversan en compañía de Mathieu, el hermano de la joven. Mientras Eva termina de preparar la comida, su esposo ojea un
periódico local sentado en una silla junto a la mesa. Mathieu está viendo las noticias en la televisión.



Jacques: La verdad que como no suba el precio de la cebada
este año no sé que va a pasar, Eva.
Eva: No te preocupes, seguro subirá, ya ha pasado otros
años, acaba de empezar el verano, Jacques. Por cierto… ¿Sabes que día es hoy?
Jacques: La verdad que no… ¿Por?
Eva: Hoy se cumplen veinte años desde que el desgraciado de
Samuel ingresó a esa prisión de Montreal.
Jacques: Por favor no quiero hablar de ese tema…
Eva: Ese asesino mató a nuestra hija, ójala se esté
pudriendo tras las rejas.
Jacques: El siempre dijo que era inocente que no mató a nuestra hija. Y yo… sinceramente le creo.
Mathieu: Pues yo no abuelo... Le odio. (Enojado)
Jaques: Pues yo sí le creo, Mathieu, confío en Samuel. Cosa que tu abuela nunca hizo.
Mathieu: Pues yo no abuelo... Le odio. (Enojado)
Jaques: Pues yo sí le creo, Mathieu, confío en Samuel. Cosa que tu abuela nunca hizo.
Eva: ¿Tú también? No si eres igual que tu nieta. Astrid
sigue empeñada en demostrar la inocencia de su padre pero no lo va a tener nada
fácil.
Mathieu: A ese malnacido aún le quedan diez años más de cárcel.
Mathieu: A ese malnacido aún le quedan diez años más de cárcel.
Jacques: Astrid me ha dicho que le gustaría ir a visitarlo…
Tú nunca la has dejado.
Eva: Ni lo hará mientras yo viva, eso te lo puedo jurar
Harald. Mi nieta no va a ver a ese hombre, el hombre que mató a su madre, a su
propia esposa.
Mathieu: Bien dicho, abuela. Ese desgraciado debe pagar la pena íntegra.
Eva: Los treinta años que decretó la juez.
Mathieu: Bien dicho, abuela. Ese desgraciado debe pagar la pena íntegra.
Eva: Los treinta años que decretó la juez.
Jacques: Si tú lo dices… (Rezongando en voz baja)
Y es que Eva es una mujer muy autoritaria, a la vez vive
amargada por la muerte de su hija veinte años atrás. Marion murió asesinada según la policía por su marido, Samuel. Una juez de
Copenhague le declaró culpable en 1999 y fue condenado a treinta años de
prisión.
SAINT ANDRÉ
INT. / OFICINA BANCARIA / DÍA
INT. / OFICINA BANCARIA / DÍA
Jessica, la directora de la oficina, y su amiga y empleada
Olivia llegan y ven a Astrid todavía trabajando.



Jessica: ¿Se puede saber que demonios haces aquí todavía
Astrid? Ya es la hora de comer, deberías haber cerrado hace rato.
Astrid: Es que tenía unos datos que pasar a la computadora y…
Lo siento, no tardo, ya apenas termino. Diez minutos y me largo para casa.
Olivia: Seguro eso te pasó por estar hablando con tu
noviecito el Frederick… jajaja.
Jessica: ¿De que Frederick hablas, Olivia?
Olivia: Que te lo cuente esta…
Astrid: Lo lamento pero no hablo de mi vida personal en el
trabajo y mucho menos con vosotras dos. Y ahora si me disculpáis… tengo todavía
tarea que terminar.
Olivia: Jajajaja.
Jessica: Vamos, Olivia, te invito a comer. (Se marchan
hablando en voz baja)
Olivia: Es tonta, no la hagas caso, Jessica.
Jessica: Cualquier día de estos la pongo de patitas en la
calle, te lo prometo. Es una floja.
TORONTO, ONTARIO, CANADÁ


Nos vamos ahora a la ciudad de Toronto, en la provincia canadiense de Ontario. En un elegante barrio residencial de la ciudad...

Nos vamos ahora a la ciudad de Toronto, en la provincia canadiense de Ontario. En un elegante barrio residencial de la ciudad...
INT. / CASA DAVIS, DORMITORIO DE FREDERICK / DÍA


Frederick conversa con su madre, Victoria. El chico está
sentado delante de su PC.


Victoria: Mira hijo, yo sé que te gusta esa chica de Québec... pero ni
siquiera la conoces en persona ni en foto ni nada. ¿Y si luego resulta que no te atrae físicamente?
Frederick: No creo que eso llegue a pasar, mamá… no te
preocupes. Además ya hemos quedado en vernos en persona la próxima semana.
Victoria: Bueno, espero todo salga bien… Me voy a trabajar,
tengo un juicio en una hora. (Se va pensando en silencio) Encima una de Québec, esos nunca se han sentido canadienses... Agg. Con la cantidad de muchachas guapas que hay en esta ciudad y se va a fijar en una asquerosa franchute...
El chico enciende el computador y poco después comienza a
charlar con Astrid.

Frederick: Hola Astrid. ¿Cómo estás? ¿Sigues en el trabajo o
ya estás en tu casa?
Astrid: Hola Frederick, aún estoy en la oficina pero pronto
me iré. ¿Qué haces?
Frederick: Terminé de comer y quería hablar un rato contigo…
Te echaba de menos.
Astrid: Yo también.
Frederick: Bueno… ¿Entonces te parece bien si voy el domingo
a verte a tu pueblo? Iré en mi coche y pasaremos el día.
Astrid: Está bien pero… ay Frederick, tengo mucho miedo a… a
no gustarte. Mi amiga Judit dice que estoy loca por hablar contigo.
Frederick: Hace meses que nos conocemos. Si no nos hemos
enviado fotos es porque tú así lo quisiste pero muero por verte en persona.
(Sonríe)
Astrid: Tengo que dejarte, no puedo hablar, debo terminar mi
tarea. Cuídate mucho, hablamos en otro momento. ¿Sí?
Frederick: Ok Astrid. Un beso, hasta pronto.
Astrid: Un beso.
El chico cierra la conversación en su pc. Frederick piensa en
ella, también tienen miedo a no gustarle a Astrid, a fin de cuentas todavía no
se conocen en persona y nunca se han visto en fotografías.
SAINT ANDRÉ
INT. / RESTAURANTE / DÍA
Jessica y Olivia conversan mientras almuerzan sentadas a una
mesa del local rodeadas de gente.


Olivia: Esa Astrid es una bobita, igual que su amiga la
gorda.
Jessica: Ay ni me hables de la camión de carne, por lo que
más quieras que estoy comiendo, que asco por Dios.
Olivia: A esa segurito no se lo hacen ni con una bolsa en la
cabeza, jajaja.
Jessica: Jajaja. En cambio la otra… tiene lo suyo, fea no es… ¿Eh?
Olivia: ¿Quién, Astrid? Es bonita... pero es una sosa de cuidado, mira no
te discuto que es guapilla pero hasta ahí. Nada que ver contigo te lo digo yo.
Jessica: ¿Conoces tú al tipo con el que habla por chat? ¿El Frederick?
Olivia: Nunca lo he visto, sólo sé que se conocen por
internet hace meses. Escuché a Judit decirle un día que el chico iba a venir al
pueblo a verla.
Jessica: ¿Será guapo? Ay, muero de curiosidad…
Olivia: A lo mejor es un orco de Mordor, jajaja.
Jessica: Jajaja, que mala eres. No lo creo… Bueno ya veremos…
(Sonríe con vanidad)
TORONTO, ONTARIO
EXT. / CANCHA DE BALONCESTO / DÍA
EXT. / CANCHA DE BALONCESTO / DÍA
Por la tarde Frederick y su amigo Kevin están jugando al
baloncesto en un parque, en una cancha apropiada para dicho juego. Ambos amigos
marcan varias canastas y descansan.


Kevin: ¿Te vas el domingo al pueblo ese? ¿Cómo dices que se
llama? (Bebiendo de una botella de agua)
Frederick: Saint André, está al sur de Québec. Nunca he
ido pero por internet he visto que es bonito el lugar.
Kevin: Y más bonita que va a ser la chica esa, ya lo verás.
Tú confía en mí.
Frederick: Eso espero… la verdad tú sabes que no me gusta
salir de discotecas ni pubs, así que me cuesta conocer gente. Tal vez Astrid
sea esa chica que tanto he buscado.
Kevin: Puede ser, aunque yo prefiero el piel con piel, tú
sabes, brother, jajaja.
Frederick: Jajaja, nunca cambiarás. ¿Hace otra ronda de
canastas, Kevin?
Kevin: ¡Por supuesto!!! Oye... ¿Dijiste que Astrid es de Québec?
Frederick: ¿Sí, por? (Extrañado)
Kevin: Bueno espero hables francés, porque yo ni idea, tío.
Frederick: Soy bilingüe, idiota, mi madre me hizo estudiar ambos idiomas desde crío.
Kevin: Acabáramos, vaya con el guaperas, encima habla franchute... No me jodas... (Burlándose)
Frederick: Jajaja. Pero que payaso eres. (Se burla)
Kevin: Jumm. (Con cara de envidia)
Frederick: ¿Sí, por? (Extrañado)
Kevin: Bueno espero hables francés, porque yo ni idea, tío.
Frederick: Soy bilingüe, idiota, mi madre me hizo estudiar ambos idiomas desde crío.
Kevin: Acabáramos, vaya con el guaperas, encima habla franchute... No me jodas... (Burlándose)
Frederick: Jajaja. Pero que payaso eres. (Se burla)
Kevin: Jumm. (Con cara de envidia)
Y los dos muchachos siguen el juego.
INT. / CAFETERÍA / DÍA
Mientras tanto, en una elegante cafetería del centro de Toronto, Victoria está conversando con su amiga Pauline. Ambas están sentadas a una de las mesas jugando al póker y tomando sendas tazas de café. El local está lleno de gente a esa hora.


Pauline: La verdad, Victoria, que sigo sin entender por qué Dylan y tú se divorciaron.
Victoria: Fui yo la que le pedí el divorcio, nuestro matrimonio hace años que ya no funcionaba, amiga.
Pauline: ¿Y dónde vive ahora tu ex marido?
Victoria: Se mudó a Australia el mes pasado. Desde que se jubiló como profesor de universidad, decidió cambiar de vida y largarse a Sydney. Casi que mejor, no quiero verle ni en pintura.
Pauline: Bueno, al menos te queda tu hijo, Frederick... ¿Así se llama cierto?
Victoria: Sí... La verdad que él es lo mejor que tengo.
Pauline: Pues tu hijo debe estar muy orgulloso de ti, imagino.
Victoria: Sí. Y es que nadie me regaló nada. Con muchos sacrificios y mucho trabajo conseguí estudiar una carrera y ser la mujer que soy hoy, una de las más afamadas jueces de este país. (Pensando: Si supieras que para poder pagar todo eso tuve que fregar escaleras y retretes... agg... prefiero no recordarlo.)
Pauline: Entiendo...
Victoria: Y bueno, la verdad que el acuerdo del divorcio fue muy bueno para mí, logré quedarme con la casa y con uno de los coches. El año que viene me jubilaré y me quedará una muy buena pensión además. Aparte de lo que Dylan me da mensualmente.
Pauline: Yo estoy pensando irme a Francia y mudarme a París. Ahora que estoy jubilada quiero disfrutar de la vida.
Victoria: Haces bien amiga...
INT. / CAFETERÍA / DÍA
Mientras tanto, en una elegante cafetería del centro de Toronto, Victoria está conversando con su amiga Pauline. Ambas están sentadas a una de las mesas jugando al póker y tomando sendas tazas de café. El local está lleno de gente a esa hora.


Pauline: La verdad, Victoria, que sigo sin entender por qué Dylan y tú se divorciaron.
Victoria: Fui yo la que le pedí el divorcio, nuestro matrimonio hace años que ya no funcionaba, amiga.
Pauline: ¿Y dónde vive ahora tu ex marido?
Victoria: Se mudó a Australia el mes pasado. Desde que se jubiló como profesor de universidad, decidió cambiar de vida y largarse a Sydney. Casi que mejor, no quiero verle ni en pintura.
Pauline: Bueno, al menos te queda tu hijo, Frederick... ¿Así se llama cierto?
Victoria: Sí... La verdad que él es lo mejor que tengo.
Pauline: Pues tu hijo debe estar muy orgulloso de ti, imagino.
Victoria: Sí. Y es que nadie me regaló nada. Con muchos sacrificios y mucho trabajo conseguí estudiar una carrera y ser la mujer que soy hoy, una de las más afamadas jueces de este país. (Pensando: Si supieras que para poder pagar todo eso tuve que fregar escaleras y retretes... agg... prefiero no recordarlo.)
Pauline: Entiendo...
Victoria: Y bueno, la verdad que el acuerdo del divorcio fue muy bueno para mí, logré quedarme con la casa y con uno de los coches. El año que viene me jubilaré y me quedará una muy buena pensión además. Aparte de lo que Dylan me da mensualmente.
Pauline: Yo estoy pensando irme a Francia y mudarme a París. Ahora que estoy jubilada quiero disfrutar de la vida.
Victoria: Haces bien amiga...
SAINT ANDRÉ, QUÉBEC

EXT. / CALLE / DÍA
En una de las calles del pueblo, cerca de la oficina
bancaria, Astrid se dispone a subir a su coche cuando se encuentra con Philippe.


Philip: Buenas tardes, preciosa. ¿Te vas para la granja ya? Como
que saliste más tarde del trabajo hoy.
Astrid: Si Philippe y la verdad voy con algo de prisa, mira la
hora que es y ni he almorzado ni nada. Seguro mi abuela Eva está preocupada.
Philippe: Astrid… quería hablar contigo. Si tienes unos
minutos. No te quitaré mucho tiempo.
Astrid: Tu dirás…
Philippe: Pues el caso es que quería invitarte a salir una noche
de estas. El viernes comienzan las fiestas del pueblo y…
Astrid: ¿Salir? ¿Juntos?
Philippe: Ajá… una cita, vamos… ¿Qué dices?
Astrid: Ay Philippe… me dejaste cortada, no lo esperaba… Es
que…
Philippe: Podemos salir a tomar algo, a cenar, a bailar… lo
que tú quieras. Ya lo tengo, podríamos ir de fiesta a Montreal... ¿Qué dices nena?
Astrid: Mira Philippe, no quiero herir tus sentimientos pero…
es que… es que…
Philip: Ya… ya sé lo que me vas a decir… (Enojado)
Astrid: Es que sólo te veo con un buen amigo. Tú sabes… No
te veo de otra manera.
Philippe: Vamos que no te gusto y punto, habla claro.
Astrid: Tampoco lo digas así…
Philippe: Lo digo como lo que es… Eres una imbécil… ¿Sabes
qué? Qué si prefieres al tipo ese de Toronto con el que chateas pues que te
aproveche. Seguro es más feo que yo. (Se va muy enfadado)
Astrid: ¡Philippe, por favor, no seas así!!! ¡Philippe!!
Pero el chico se marcha sin voltear atrás, herido y muy
enojado con ella. Astrid se siente mal pero bien dicen que en el corazón no se
manda y ella no siente más que amistad por Philippe.
INT. / CASA LAMBERT, JARDÍN / DÍA
Eva está tendiendo ropa mientras habla con su marido.


Jacques: He pensado contratar algún muchacho del pueblo para
que nos ayude con las faenas de la granja. Este verano no voy a poder yo sólo con Mathieu. Todavía es muy jovencito y...
Eva: Entiendo… ¿Por qué no hablas con Philippe? Hace poco me
enteré en el pueblo de que anda buscando trabajo por la zona. Tal vez sea el
hombre que necesitas.
Jacques: Buena idea, Eva… Le llamaré esta misma tarde por
teléfono. Ahora me voy, tengo que ir a limpiar los corrales de los terneros. (Se
marcha)
En ese momento aparece el coche de Astrid, la joven baja del
auto y saluda a su abuela.



Astrid: ¡Ya estoy acá!! Disculpa la tardanza abuela pero
tenía mucho trabajo hoy en el banco.
Eva: Ya me lo suponía, cariño, tienes la comida esperando en
la cocina, nada más calentarla. Espera,
te acompaño. Bueno y cuéntame. ¿Va a venir Frederick a verte al final?
Astrid: Viene este domingo, abuela. ¡Estoy tan emocionada!!
Ay no sé que ropa me voy a poner… ¿Qué zapatos? Tienes que ayudarme…
Eva: Me temo que yo no soy muy buena en eso, mi vida, pero
puedes pedirle consejo a Judit. Esa amiga tuya seguro te será de mejor ayuda
que yo.
Astrid: Muero de ganas de conocer a Frederick, es tan
sincero, tan tierno… Me gusta mucho como es como persona.
Eva: Bueno, sólo espero que te guste también como hombre.
Mira que eso es importante también.
Astrid: Lo sé… (Preocupada)
Ambas entran en la casa y siguen charlando animadamente.
AL DÍA SIGUIENTE
INT. / CASA LAMBERT, COCINA / DÍA
Philip ha ido a casa de los Lambert para comenzar a trabajar
en la granja como peón ayudando a Jacques, Mathieu y a Eva. En la cocina el muchacho
conversa con ellos.




Eva: Bueno pues, comienzas ahora mismo. Yo iré luego cuando
termine de hacer las camas y limpiar un poco la casa.
Mathieu: Ven conmigo, Philippe. Te enseñaré los establos y el
ganado. Tenemos dos caballos.
Philippe: ¿En serio? No sabía…
Jacques: A Astrid le encanta montar, desde niña siempre fue una
de sus grandes aficiones.
En ese momento aparece Astrid en la cocina.

Astrid: Buenos días… ¿Philippe? ¿Qué haces tu aquí?
Philippe: Hola Astrid… (Sonríe con malicia) Pues ya ves… tu
abuelo que me ha contratado como peón en la granja.
Astrid: ¿Quéee? (Molesta) No puede ser…
Jacques: Vamos Philippe, que hay mucho trabajo que hacer… (Se
van)
Philip: Con permiso. Chao Astrid… (Le guiña el ojo)
Eva: ¿Te pasa algo con Philippe, mi niña? Te noté molesta.
Astrid: Ese idiota
quiere salir conmigo y a mí no me gusta. ¿Cómo habéis podido meterlo a trabajar
en la granja sin consultarme, abuela?
Eva: Yo no sabía que ese chico… Ay hija, lo siento… Ya qué más
da. Pasa de Philippe, además Frederick está por llegar, ya no falta nada.
Astrid: Voy a ducharme y ahora bajo a desayunar… (Se va)
Eva: Astrid es una muchacha hermosa, es normal que los
chicos se fijen en ella.
Mathieu: Se parece tanto a mamá, que en paz descanse…
Mathieu: Se parece tanto a mamá, que en paz descanse…
TORONTO, ONTARIO
INT. / CASA DAVIS, COCINA / DÍA
Mientras tanto, en Toronto, Frederick conversa con su
madre. Ambos desayunan en la cocina de la vivienda.


Frederick: Deséame suerte mamá, tengo una entrevista de
trabajo a las nueve.
Victoria: Pues espero te salga bien, la verdad que está difícil
encontrar empleo hoy día. Te piden experiencia hasta para vender pan, hijo.
Frederick: Astrid trabaja en una oficina bancaria en su
pueblo, ya lleva tres años.
Victoria: Qué bien, me alegro por ella. Se ve una muchacha
muy formalita y seria entonces. (Pensando: Espero que no le guste la quebequesa del demonio... no aguanto a esa gente)
SAINT ANDRÉ, QUÉBEC
INT. / CASA LAMBERT, DORMITORIO DE ASTRID / DÍA
INT. / CASA LAMBERT, DORMITORIO DE ASTRID / DÍA
Astrid conversa por teléfono con su padre, Samuel, quién
está en la prisión de Montreal.


Samuel: Hija, extrañaba que no me llamaras…
Astrid: La abuela Eva no me deja hablar contigo ya lo sabes
y ando a escondidas… Te prometo que pronto iré a verte. Vamos a apelar tu caso
y sacarte de ahí, papá.
Samuel: Lo veo muy difícil, Astrid, aquella jueza fue
implacable. Yo no maté a tu madre, hija, te lo juro.
Astrid: Yo te creo papá, pero tenemos que demostrarlo.
Contrataré un buen abogado, no sé. Algo haremos.
Samuel: Si tu abuela se entera que tienes contacto conmigo…
te va a matar.
Astrid: Ya soy mayor de edad y haré lo que yo quiera, sólo
dame tiempo. Te voy a sacar de ese lugar. Confía en mí. Ahora debo irme, tengo
que salir para la oficina.
Samuel: Te quiero hija, nunca lo olvides. Y a tu hermano, yo sé que él no quiere saber nada de mi pero... Les amo a los dos, hijos.
Astrid: Y yo a ti, papá.
Ambos terminan la llamada.
Astrid: Esa maldita juez va a pagar por el error que cometió
hace veinte años con mi padre, vaya que sí lo va a pagar… (Enojada)
MONTREAL, QUÉBEC, CANADÁ

INT. / HOSPITAL, HABITACIÓN / DÍA
Victoria ha viajado a Montreal para visitar a su prima Monique que se encuentra muy enferma con un cáncer de pulmón ingresada en un hospital de dicha ciudad. Ambas mujeres están terminando una importante conversación.


Monique: (En cama muy demacrada) No podría soportar irme de este mundo sin arrepentirme por lo que hice hace veinte años... Nunca debí acceder a ser tu cómplice en el asesinato de aquella pobre mujer.
Victoria: Ay ya, me aburres... ¿Ahora te vienen los remordimientos? A buenas horas nena... ¿Sabes qué? Que no vas a contarle nada a la policía, no si yo puedo impedirlo... (Tomando un almohadón de una butaca)
Monique: (Débil) ¿Qué... que estás haciendo?
Victoria: Te vas a morir. ¿No? Pero yo te voy a ayudar a acelerarlo antes de que me traiciones, desgraciada. Nos vemos en el infierno!!!
La villana le coloca el almohadón en la cara a Monique para asfixiarla. Su prima casi no tiene fuerzas para luchar y Victoria termina ahogándola sin piedad. Escuchamos música incidental.
MONTREAL, QUÉBEC, CANADÁ

INT. / HOSPITAL, HABITACIÓN / DÍA
Victoria ha viajado a Montreal para visitar a su prima Monique que se encuentra muy enferma con un cáncer de pulmón ingresada en un hospital de dicha ciudad. Ambas mujeres están terminando una importante conversación.


Monique: (En cama muy demacrada) No podría soportar irme de este mundo sin arrepentirme por lo que hice hace veinte años... Nunca debí acceder a ser tu cómplice en el asesinato de aquella pobre mujer.
Victoria: Ay ya, me aburres... ¿Ahora te vienen los remordimientos? A buenas horas nena... ¿Sabes qué? Que no vas a contarle nada a la policía, no si yo puedo impedirlo... (Tomando un almohadón de una butaca)
Monique: (Débil) ¿Qué... que estás haciendo?
Victoria: Te vas a morir. ¿No? Pero yo te voy a ayudar a acelerarlo antes de que me traiciones, desgraciada. Nos vemos en el infierno!!!
La villana le coloca el almohadón en la cara a Monique para asfixiarla. Su prima casi no tiene fuerzas para luchar y Victoria termina ahogándola sin piedad. Escuchamos música incidental.
CONTINUARÁ…
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